
Clásico·Novela policíaca
Estudio en escarlata
Arthur Conan Doyle
El primer encuentro entre Sherlock Holmes y el doctor Watson desata una implacable cacería de venganza desde Londres hasta el desierto americano.
El sabueso de los Baskerville
Obra completa

“Una maldición ancestral y una bestia espectral desafían la infalible lógica deductiva de Sherlock Holmes en los páramos de Devon.”
La misteriosa muerte de sir Charles Baskerville en los desolados páramos de Dartmoor resucita una antigua leyenda: la existencia de un sabueso diabólico condenado a perseguir a su estirpe. Ante la inminente llegada del nuevo heredero y las huellas gigantescas halladas junto al cadáver, Sherlock Holmes y el doctor Watson asumen el caso más sombrío de sus carreras. Watson viaja a la imponente mansión familiar para desentrañar un laberinto de secretos locales, pasos furtivos en la niebla y aullidos escalofriantes, poniendo a prueba los límites del método científico frente al miedo a lo sobrenatural.
“«A James Mortimer, M.R.C.S., de sus amigos del C.C.H.», rezaba la inscripción grabada en ella, junto con la fecha «1884».”
“De principios del siglo dieciocho, a menos que se trate de una falsificación.”
“Aquella noche salió como de costumbre a dar su paseo nocturno, en el curso del cual solía fumar un cigarro puro.”
“Las marcas estaban a unas veinte yardas del cuerpo y nadie se fijó en ellas.”
“No, mi querido amigo; es en la hora de la acción cuando acudo a usted en busca de auxilio.”
“¿Quién sabía que usted se alojaría en el Hotel Northumberland? —preguntó Holmes, dirigiendo una mirada penetrante a nuestro visitante.”
“Y también —dijo Holmes— que alguien no le desea ningún mal, puesto que le advierte del peligro.”
“No, señor; este es el señor Johnson, el empresario del carbón, un caballero sumamente activo y no mayor que usted.”
“Entonces el sábado, salvo aviso en contrario, nos encontraremos en el tren de las diez y media que sale de Paddington.”
“¿No sería prudente, en primer término, desembarazarse de ese matrimonio Barrymore?”
“No me extraña que mi tío sintiera que se le venía encima una desgracia en un sitio como este —dijo.”
“Es curioso, porque medio dormido me pareció percibir algo por el estilo.”
“Apacentaba su ganado en estas laderas y aprendió a extraer estaño cuando la espada de bronce comenzó a sustituir al hacha de piedra.”
“Todo esto, no obstante, es ajeno a la misión para la que me envió y resultará sumamente aburrido para su mente rigurosamente práctica.”
“¿Le entregó el muchacho el telegrama en sus propias manos? —preguntó sir Henry.”
“La noche era muy oscura, de suerte que apenas puedo imaginar cómo esperaba divisar a nadie.”
“Si ella tenía que dejarle, prefería que fuese al lado de un vecino como yo antes que con ningún otro.”
“Un sabueso era —dijo al fin—, pero parecía venir de millas de distancia, por allá a lo lejos, creo yo.”
“Es increíble, imposible, que se halle verdaderamente fuera de las leyes ordinarias de la naturaleza.”
“Llovió a cántaros durante todo el día de hoy, repiqueteando en la hiedra y goteando de los aleros.”
“Dejé atrás a sir Henry, por consiguiente, no sin ciertos remordimientos de conciencia, y partí en mi carruaje hacia mi nueva pesquisa.”
“Puede que no sepa con exactitud el sitio donde se halla, pero estoy seguro de que podría ayudar a la policía a echarle el guante.”
“Salga —dijo él—, y tenga la bondad de llevar cuidado con el revólver.”
“¡No es el baronet... es... vaya, es mi vecino, el presidiario!”
“He estado aburriéndome en la casa todo el día desde que Watson se marchó por la mañana —dijo el baronet.”
“Y pregunta en la estafeta de la estación si ha llegado algún mensaje para mí.”
“Ello obedecía en parte, sin duda, a su propia naturaleza dominante, a la que complacía gobernar y sorprender a cuantos lo rodeaban.”
“Estábamos a cierta distancia, y esta densa niebla pudo haber amortiguado las detonaciones.”
“Con mucho gusto, aunque no le garantizo retener todos los detalles con absoluta precisión en la memoria.”
“He dedicado bastante atención a ese extremo, y reviste sin duda suma importancia.”

Clásico·Novela policíaca
Arthur Conan Doyle
El primer encuentro entre Sherlock Holmes y el doctor Watson desata una implacable cacería de venganza desde Londres hasta el desierto americano.

Clásico·Novela policíaca
Arthur Conan Doyle
En la niebla del Londres victoriano, el detective más brillante de la historia descifra lo imposible mediante la pura deducción.

Clásico·Novela policíaca
Arthur Conan Doyle
Un fabuloso tesoro oriental, un pacto sellado con sangre y un enigma que pondrá a prueba el método de Sherlock Holmes.
Obra de dominio público (1902). Texto: Project Gutenberg #2852. La versión en español es una traducción asistida por IA y puede contener erratas. Edición digital de Inkora Stories. Más información