
Clásico·Terror psicológico
Otra vuelta de tuerca
Henry James
En una solitaria mansión inglesa, una joven institutriz descubre que los dos niños a su cargo guardan un secreto siniestro.
Cuentos de fantasmas de un anticuario
Obra completa

“La curiosidad erudita despierta horrores innombrables en la obra cumbre que redefinió el relato de fantasmas victoriano.”
Entre archivos eclesiásticos olvidados, posadas costeras y bibliotecas universitarias, una serie de anticuarios e investigadores desentierran reliquias que jamás debieron perturbarse. M. R. James despoja a la narrativa espectral de los tópicos góticos convencionales para sumergirla en una erudición cotidiana y aterradora. En estos ocho relatos célebres, un grabado antiguo cambia de figura en la penumbra, un silbato convoca presencias siniestras en las dunas y viejos manuscritos en latín atraen horrores tangibles. Una colección imprescindible que transformó para siempre la literatura de terror moderno mediante una inquietud pausada, táctil e implacable.
“¡Santo cielo! —exclamó el hombrecillo, a quien la sugerencia pareció sumir en un estado de inexplicable terror.”
“¡Buen hombre! —repitió una y otra vez—, su libro vale mucho más de doscientos cincuenta francos, se lo aseguro; muchísimo más.”
“No. ¡Cuéntemelo todo sobre ellos, señora Bunch, ahora mismo, en este instante!”
“Las autoridades de dicha institución podían, si a bien lo tenían, rebuscar en oscuros rincones del continente tales materias.”
“Pues que una de las ventanas de la planta baja —a la izquierda de la puerta— está abierta.”
“Declaró haberla observado desde su ventana en tres ocasiones distintas, en plenilunio, recogiendo ramitas «del fresno cercano a mi casa».”
“Ventílela, señora Chiddock, durante todo el día de hoy, y traslade las ropas de mi cama por la tarde.”
“Al igual que sus vecinas, tenía tres ventanas, todas a un lado de la habitación; era bastante alta e inusualmente larga.”
“Entonces, ¿no cree que haya ningún inconveniente en particular en tener un número 13? —preguntó Anderson.”
“Constan, pues, en parte, de una serie de apuntes para un libro de viajes, uno de esos volúmenes tan comunes en las décadas de 1840 y 1850.”
“Historias, iba a decir, que ya he olvidado —dijo el diácono; y poco después dio las buenas noches.”
“Pues en la posada del Globo, precisamente —dijo Parkins—; he reservado una habitación allí.”
“Perdone, señor, pero mientras le cepillaba la chaqueta hace un momento se cayó una cosa del bolsillo.”
“¡Ay, lo he visto hacerme señas desde la ventana —gimoteó el chico—, y no me gusta nada!”
“Decessit autem, morte aliquantulum subitanea perculsus, ætatis suæ anno lxxiido, incarnationis vero Dominiæ mdxxixo.”
“La posada donde se alojaban el caballero inglés y su sirviente es, o era, la única «posible» de la aldea.”
“Ambos sabéis, a grandes rasgos, que emprendí esta expedición con el propósito de rastrear algo relacionado con unas viejas vidrieras de la capilla privada de lord D—.”
“Entonces se me ocurrió que la textura de la superficie parecía un poco más lisa que el resto, o, al menos, de algún modo diferente.”

Clásico·Terror psicológico
Henry James
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Clásico·Ficción Gótica
Gustavo Adolfo Bécquer
Adéntrate en el lado más oscuro y fascinante del romanticismo español con las historias de fantasmas y misterios imposibles de Gustavo Adolfo Bécquer.

Clásico·Sátira
Oscar Wilde
El espectro más temible de la aristocracia inglesa se enfrenta a su peor pesadilla: una práctica familia estadounidense imposible de asustar.
Obra de dominio público (1904). Texto: Project Gutenberg #8486. La versión en español es una traducción asistida por IA y puede contener erratas. Edición digital de Inkora Stories. Más información