
Clásico·Terror
Cuentos de amor, de locura y de muerte
Horacio Quiroga
Donde la pasión roza el abismo y la fragilidad humana choca contra la implacable brutalidad de la naturaleza.

“El manifiesto deslumbrante de cuentos y poemas que transformó para siempre la música y la sensibilidad del idioma castellano.”
Publicado en 1888, Azul... marcó el nacimiento del Modernismo y refundó la literatura hispánica. A través de deslumbrantes relatos en prosa poética y composiciones líricas de exquisita musicalidad, Rubén Darío erige un universo donde conviven la mitología clásica, la bohemia parisina y la crítica al utilitarismo burgués. Faunos, hadas, escultores y poetas incomprendidos pueblan estampas desbordantes de color, plasticidad y erotismo refinado. Esta obra fundacional rompió con las formas anquilosadas de su tiempo para abrir paso a una libertad estilística sin precedentes, convirtiendo el azul en cifra del ideal y la belleza absoluta.
“Para mí, tanto vale decir que el arte es lo azul, como decir que es lo verde, lo amarillo o lo rojo.”
“¿Qué enseña o de qué trata un dije, un camafeo, un esmalte, una pintura o una linda copa esculpida?”
“Nada de esto, con todo, me sirve hoy para juzgar a usted, pues yo nada de esto conozco.”
“Figurémonos a una madre, joven, linda y apasionada, con un niño rubito y gordito y sonrosado, de dos años, que está en sus brazos.”
“Los dioses le habían dicho: «Goza, el bosque es tuyo; sé un feliz bribón, persigue ninfas y suena tu flauta».”
“Y de repente, mientras todos charlaban de la última obra de Fremiet en el salón, exclamó Lesbia con su alegre voz parisiense:”
“Al uno le había tocado en suerte una cantera, al otro el iris, al otro el ritmo, al otro el cielo azul.”
“En efecto, un amigo del centenario Chevreul—cuasi Althotas—el químico Fremy, acababa de descubrir la manera de hacer rubíes y zafiros.”
“Hasta que una mañana la lánguida anémica bajó al jardín, sola, y siempre con su vaga atonía melancólica, a la hora en que el alba ríe.”
“Hele aquí, viene con traje nuevo, a nuestro amado Café Plombier, pálido con una sonrisa triste.”
“Mas allá, el mar, acerado, brumoso, los barcos en grupo, el horizonte azul y lejano.”
“Un huaso robusto, uno de esos fuertes campesinos, toscos hércules que detienen un toro, apareció de pronto en lo más alto de los barrancos.”
“Ya las damas elegantes visten sus trajes claros, dando al olvido las pieles y los abrigos invernales.”
“Una marquesa contemporánea de la dama de Maintenón, solitaria en su gabinete, da las últimas manos a su tocado.”
“Vestida de negro, envuelta en un manto, su rostro se destacaba severo, sublime, teniendo por fondo la vaga obscuridad de un confesonario.”
“Y luego, una torre de marfil, una flor mística, una estrella a quien enamorar...”
“La miraba a veces con el rabo del ojo, y el marido veía aquellas pupilas obscuras, húmedas, como si quisieran llorar.”

Clásico·Terror
Horacio Quiroga
Donde la pasión roza el abismo y la fragilidad humana choca contra la implacable brutalidad de la naturaleza.

Clásico·Terror gótico
Edgar Allan Poe
Una llamada desesperada conduce a una mansión decadente donde el linaje familiar y la cordura se desmoronan inexorablemente.

Clásico·Cuento
Emilia Pardo Bazán
Desde la devoción mística hasta el desengaño trágico, las múltiples y oscuras caras del afecto humano según la gran maestra naturalista.
Obra de dominio público (1888). Texto: Project Gutenberg #52894. La versión en inglés es una traducción asistida por IA y puede contener erratas. Edición digital de Inkora Stories. Más información