La ciudad que olvidó la lluvia·Episodio 02

La torre del reloj seco

~2 min · 340 palabras

La escalera de caracol de la torre mayor tenía ciento cuarenta y dos peldaños de granito gris, desgastados en el centro por generaciones de campaneros que ya nadie recordaba. El bronce de las campanas había sido fundido en el tercer año de la sequía para acuñar moneda de emergencia, dejando en lo alto del campanario una cavidad vacía por donde el viento ululaba como un animal herido.

Vera apoyó la frente en la barandilla de hierro forjado. Desde aquella altura, San Telmo parecía una maqueta de terracota y teja cocida. Pero lo que cortaba el aliento no era la ciudad, sino la cercanía de la Gota. Apenas treinta varas la separaban de la esfera acuática.

A través de su superficie convexa, el mundo aparecía invertido y azulado. Dentro del agua no había burbujas ni impurezas: había formas. Figuras que se movían con lentitud infinita: niños corriendo descalzos sobre adoquines empapados, paraguas negros abiertos bajo un cielo de plomo, y una mujer de abrigo carmesí que cerraba una ventana con cerrojo de latón.

—Esa mujer... —susurró Vera. El aliento empañó el aire tibio de la torre.

Era su madre. O el recuerdo que su madre había dejado antes de desaparecer la misma noche en que el cielo se clausuró para siempre. La figura dentro de la Gota repetía el mismo gesto sin tregua: la mano pálida empujando la madera, el pestillo bajando, y una mirada fugaz hacia arriba, hacia donde Vera estaba ahora.

Un chasquido a su espalda la hizo volverse. El viejo Mateo, el cartógrafo ciego del archivo, estaba de pie en el último rellano, apoyado en su bastón de fresno.

—No intentes tocarla, muchacha —dijo el viejo sin mirarla—. Si rompes la tensión superficial con tus dedos impacientes, lo que caerá sobre nosotros no será agua, sino siete años de lágrimas acumuladas. Y ningún tejado de esta ciudad está preparado para soportar semejante peso.

—Pero ella está adentro, don Mateo. La veo.

—Todos vemos lo que nos hace falta, Vera. Esa es la trampa del agua que no cae.

Tú decides

¿Cómo debe responder Vera ante la advertencia de Mateo?

La torre recordará lo que hagas.

Fin del Episodio 2 · de 3

La torre del reloj seco

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